El cómo empieza nos lo conocemos todos; lo difícil es saber cómo y cuándo se acaba. Empieza con la vida rota, con unas costuras descosidas que nadie sabe arreglar; y yo tampoco soy sastre. Empieza con un atisbo de esperanza que cala incluso en el más atormentado, como aquella niña a la que hablaron en su primer día de colegio. Creo que era yo. Empieza con palabras, con inseguridades certeras; empieza mucho antes de saber que ha empezado. Algunas veces casi ha concluido, otras ya ha prescrito, y aún así no ha hecho más que comenzar. Empieza cuando coges un cuaderno, uno sucio, desgarrado y raído que solías garabatear, y lo limpias con lágrimas. Cuando no das nada por ti, cuando no te valoras, ya no importa, no importa. Empieza con la nada dentro de más nada, y flotar en la incertidumbre y en el vacío de tu mente. Cursa con esos momentos donde ni tú te vales. Con desconfianza, con "no entiendo nada" que se te enredan en las pestañas. ...
Comentarios
Publicar un comentario